El taller de Rock & Roll es una de las actividades
culturales impartidas en el campus escolar. La clase se impartía los días
miércoles de 5 de la tarde a 7 de la noche. En esta actividad, el principal
objetivo era desarrollar en los alumnos habilidades de coordinación como
mostrar las diferentes técnicas para bailar Rock & Roll. El curso duró un
semestre, en el cual aprendí a bailar en pareja, solo y diferentes técnicas del
baile. Al final del curso, se presentó una coreografía en el festival cultural
que la escuela organiza cada semestre. El grup de baile era de aproximadamente
30 personas, las cuales avanzamos juntos en el aprendizaje del baile.
Este taller fue uno de mis talleres
culturales favoritos. La música de Rock & Roll me gusta mucho, los ritmos y
diferentes pasos son muy originales y divertidos. Debido a los previos talleres
que había tomado, se me facilitó más aprender las técnicas de este baile. Me
gustó que no solo asistía a la clase a aprender a bailar; también me funcionó
la clase para despejar mi mente de la rutina habitual y poder conocer a más
personas. Mi pareja de baile era una persona de universidad. Afortunadamente,
tuvimos una buena relación desde el principio del curso. Esto nos permitió
realizar un buen trabajo de compañerismo. Ambos nos apoyábamos cuando alguno no
podía realizar algún paso o se le complicaba la clase. Me gustó que en todo
momento nos apoyaramos, en ocasiones alguno de nosotros faltó por alguna razón
al taller pero al regresar, juntos nos pusimos al corriente en la clase y
pudimos lograr emparejarnos.
Este fue un taller particularmente
divertido ya que el ambiente del grupo era muy amigable y ordenado. En todo
momento respetábamos los espacios de cada persona así como las habilidades de
cada uno. Las ganas de trabajar y aprender del grupo, nos permitieron aprender
diferentes pasos con mayor rapidez y grado de dificultad. Esto nos motivaba a
seguir aprendiendo y asistiendo al taller con compromiso y entrega.
Mi pareja y yo decidimos que debíamos
ser responsables y asistir a la clase la mayor cantidad de veces posible. De
esta manera logramos no perder el ritmo de clase y aprender la coreografía
completa. Así mismo, logramos tener la confianza de la profesora quien en
ocasiones nos pedía que apoyaramos a otras parejas de baile a sacar los pasos o
ponerse al corriente cuando faltaban. Esto nos comprometía a siempre estar
atentos a la clase y a apoyar a nuestros compañeros.
Debido a la dificultad de pasos que íbamos aprendiendo, era indispensable estar concentrados y atentos en todo
momento. Me gustó que esto ocurriera ya que así desarrollé habilidades de
atención y concentración las cuales son útiles en el ambiente escolar y de la
vida cotidiana. El compromiso propio y con mi pareja me motivó a no rendirme
cuando no sacaba los pasos al primer intento o estaba desconcentrado en la
clase.
Durante la presentación cultural al final del
semestre, tuvimos distintas presentaciones al público las cuales desarrollaron
la confianza en otras personas así como la seguridad en mí mismo. Era
importante confiar en mi pareja en cuanto a asistencia y compromiso. De la
misma manera, era importante estar seguro de nosotros al salir al escenario y
procurar siempre estar en comunicación con la pareja y otras parejas del
escenario. Debido a nuestro compromiso, logramos sacar una buena coreografía y
logramos cometer errores mínimos por lo que la maestra se sentía orgullosa y
contenta con nosotros.
No me arrepiento de haberme atrevido a cursar
talleres como éste ya que me permitieron conocer habilidades personales que no
conocía así como conocer a otras personas, tanto de nivel universidad como preparatoria.



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