Saturday, November 17, 2012

Swing


En este semestre escolar, decidí involucrarme en las actividades culturales del campus. Me pareció interesante tomar un taller de baile ya que me gusta escuchar la música pero nunca me había atrevido a bailarlo. Sería un reto para mí. El curso duró todo un semestre escolar, con dos horas de clase a la semana. Al finalizar el curso, se organiza un evento público en el que los estudiantes de los diferentes talleres culturales exponen el trabajo realizado en el semstre. En este evento, el grupo de Swing organiza una coreografía en la que se muestran los diferentes pasos y habilidades obtenidas a lo largo del curso. Me pareció interesante unirme a este tipo de actividades ya que es importante tratar de desarrollar las mayores habilidades posibles. Además de que fue una actividad útil para despejar mi mente y distraerme de la rutina de vida diaria.

 Al iniciar el curso, estaba un poco nervioso por hacer algo que nunca antes había tenido oportunidad de hacer. Me di cuenta que no era la única persona que estaba nerviosa y por lo tanto, me sentí un poco más tranquilo. Cuando comenzamos a realizar algunos movimientos básicos de ritmo y coordinación, me dí cuenta que no se me dificultaba hacerlos. Esto me tranquilizó y me dió seguridad para seguir trabajando. Poco a poco se fue despertando en mí el interés y ganas de asistir a la clase y realizar nuevas y cada vez más complicadas actividades.
A lo largo del tiempo, todo el grupo fuimos avanzando y desarrollando habilidades auditivas y motoras lo cual nos permitió ir avanzando en la dificultad de movimientos y ritmos conjuntamente. Con motivo del evento cultural realizado a fin de semestre, debíamos tener una pareja de baile para comenzar a montar una coreografía. Afortunadamente, tuve la oportunidad de trabajar con una persona que también tenía habilidades y conocía un poco más la dinámica de la clase. Al principio fue un poco complicado trabajar en pareja ya que los movimientos no debían hacerse pensando personalmente sino que debía existir una conexión para permitir un movimiento armonioso. Ya no solo se trataba de mí bailando, sino debía considerar que alguien más estaba sujeta a mi mano y dependía de mí para poder moverse correctamente. Poco a poco fui perdiendo el miedo a equivocarme y me dí cuenta que podía manejarme a mí y a alguien más sin problemas.
Clase a clase, íbamos avanzando con la coreografía. Había algunos pasos que se me dificultaban pero gracias a mi pareja, logré hacerlos correctamente. Había ocasiones en que mi pareja se equivocaba o no le salía un paso y era importante que tuviera mi apoyo para que juntos, pudiéramos realizar la rutina correctamente. Los dos dependíamos de nuestra solidaridad para poder avanzar en el curso. En algunos días de clase, tanto mi pareja como yo llegamos a tener mal humor o pocas ganas de bailar. Sin embargo, siempre nos apoyábamos para saber si necesitábamos ayuda. A lo largo del curso, fue muy importante mantener una buena comunicación con mi pareja para poder trabajar en armonía y sincronización. 

Fue muy importante en todo momento ser una persona paciente, no siempre tuvimos la habilidad de aprender los pasos en poco tiempo; además, debíamos considerar que otras parejas necesitaban de nuestra ayuda y tiempo para poder aprender algunos pasos. El respeto entre parejas también fue fundamental para crear una agradable armonía en el grupo. En todo momento respetamos los tiempos y habilidades de todas las personas. El compromiso personal y con los demás también jugó un papel fundamental ya que era importante asistir a todas las clases para no perder pasos que se hubieran aprendido.
Si no se era cumplido y puntual no solo me afectaba a mí, sino a mi pareja y el grupo completo también.
Durante las presentaciones del avance del curso, tanto mi pareja y yo nos comprometimos en asistir y participar en todas las actividades. Fue emotivo saber que solo bailaríamos por un semestre; se creó una amistad entre nosotros que hasta el momento sigue vigente.

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